Mujer de NocheSe te
desploma la noche
como seda
que recubre
las
palabras de un reproche
y tus ojos
salen, miran
mil sombras
entre los brillos
de farolas
que titilan,
amarillentos
senderos
que en la
oscuridad te guían
para
encontrar algún dueño
que te
quiera por un día.
Das mil pasos en aceras
de vidas
descoloridas,
vuelves a
mirar el cielo
por si
rompe amanecida,
¡aún no te
vayas noche,
aún no
regreses día!,
aún no
encontré la suerte
que me
dejase rendida,
aún no escuché susurros
que me
pretendan querida.
Y te acicalas la falda,
luego te
ahuecas la blusa
y te
retocas los labios
con el
carmín que da vida
a tu
sonrisa vendida
y retocas
con el lápiz
esa mirada
que invita,
un arreglo
con la borla
da color a
tus mejillas
que fueron palidecidas.
Mírame ahora espejito
que la
noche está vacía
de amores
que me persigan,
que la
lluvia de la luna
me refleja
triste y sola,
como si
fuese la sombra
de una
olvidada farola
sin luz en
alguna arista,
déjame
mirar la cara
que busca
la anochecida.
Y caminas muy despacio
hasta la
siguiente esquina,
con los
oídos atentos,
con la
mirada perdida,
es lo mismo
quien camine
por la
calleja torcida,
por que tu
noche se rompe,
por que tu
pecho se enfría
y no
quieres dormir luego
en una cama
que hería.
Y cuando cruza aquel gato
y cuando
llega el sonido
del camión
de la basura
te
recompones de nuevo
por si te
miran de lejos
entre
silbidos de duda
los hombres
de madrugada
que recogen
de la vida
lo que se
tira en las casas
donde
anidan las familias.
Y en aquel escaparate
de nuevo te
miras sola,
¡qué
arrugas tiene mi falda,
cuántas más
tiene mi cara!,
otra vez
carmín de fresa
otra vez
pintas tus cejas,
otra vuelta
a la manzana
por si ves
alguna puerta
que hayan
dejado entornada
para alguna
enamorada.
Pero se cae la noche
y se te
añeja la vida
cada vez
que escapa el día
mientras
buscas incesante,
entre
sombras retorcidas,
el cuerpo
de algún amante
que bese
tus labios tristes,
que te
apriete desde el talle
y arrugue
tu falda arriba
y te deje
sentir viva.
Se te derrumba la noche,
se te
despinta la vida,
se empañan
escaparates
en los que
a veces te miras
y tu bolso
donde guardas
pintalabios
y reliquias
cuelga
lacio de tu mano
mientras
regresas vencida
a tu nido
donde guardas
las
esperanzas perdidas.
Ya se ha marchado la luna
y se va
aclarando el día,
ya se
pintan las ojeras
que niegan
tus alegrías
y te
escapas de miradas
que
censuran y preguntan
y dan
nombre a tu aventura
como mujer
de la noche,
corre, sube
hasta tu cama
para
llorarla vacía.
Manolo Madrid
De mi poemario "Poemas y susurros"