miércoles, 11 de septiembre de 2024

 Cortaron sus alas

Le cortaron sus alas a la  paloma

apagando su risa y su libertad,

a sus años tan cortos ya no tendría

amores de niña que recordar.

La casaron sus padres sin preguntarle

encerrando su vuelo en el vil metal,

ahora sólo tendría a sus cortos años

escondidos amores para llorar.

De su nido temprano la levantaron

para ahorrar una boca que alimentar,

ahora llegaría el pan hasta su boca

con sabor de días para contar.

Los veranos se hicieron tristes de frío,

se murieron de pena sus primaveras,

ya no habría suspiros de amante tierna

en un lecho de flores de algún jardín.

Le cortaron sus alas a la paloma

con amigos de juegos para mirar

el día que atada se la llevaron,

de Luna cerrada, frente a un altar.

Manolo Madrid

De "Humo entre las tejas"


martes, 10 de septiembre de 2024

Mujer de noche

 Mujer de Noche

Se te desploma la noche

como seda que recubre

las palabras de un reproche

y tus ojos salen, miran

mil sombras entre los brillos

de farolas que titilan,

amarillentos senderos

que en la oscuridad te guían

para encontrar algún dueño

que te quiera por un día.

Das mil pasos en aceras

de vidas descoloridas,

vuelves a mirar el cielo

por si rompe amanecida,

¡aún no te vayas noche,

aún no regreses día!,

aún no encontré la suerte

que me dejase rendida,

aún  no escuché susurros

que me pretendan querida.

Y te acicalas la falda,

luego te ahuecas la blusa

y te retocas los labios

con el carmín que da vida

a tu sonrisa vendida

y retocas con el lápiz

esa mirada que invita,

un arreglo con la borla

da color a tus mejillas

que fueron palidecidas.

Mírame ahora espejito

que la noche está vacía

de amores que me persigan,

que la lluvia de la luna

me refleja triste y sola,

como si fuese la sombra

de una olvidada farola

sin luz en alguna arista,

déjame mirar la cara

que busca la anochecida.

Y caminas muy despacio

hasta la siguiente esquina,

con los oídos atentos,

con la mirada perdida,

es lo mismo quien camine

por la calleja torcida,

por que tu noche se rompe,

por que tu pecho se enfría

y no quieres dormir luego

en una cama que hería.

Y cuando cruza aquel gato

y cuando llega el sonido

del camión de la basura

te recompones de nuevo

por si te miran de lejos

entre silbidos de duda

los hombres de madrugada

que recogen de la vida

lo que se tira en las casas

donde anidan las familias.

Y en aquel escaparate

de nuevo te miras sola,

¡qué arrugas tiene mi falda,

cuántas más tiene mi cara!,

otra vez carmín de fresa

otra vez pintas tus cejas,

otra vuelta a la manzana

por si ves alguna puerta

que hayan dejado entornada

para alguna enamorada.

Pero se cae la noche

y se te añeja la vida

cada vez que escapa el día

mientras buscas incesante,

entre sombras retorcidas,

el cuerpo de algún amante

que bese tus labios tristes,

que te apriete desde el talle

y arrugue tu falda arriba

y te deje sentir viva.

Se te derrumba la noche,

se te despinta la vida,

se empañan escaparates

en los que a veces te miras

y tu bolso donde guardas

pintalabios y reliquias

cuelga lacio de tu mano

mientras regresas vencida

a tu nido donde guardas

las esperanzas perdidas.

Ya se ha marchado la luna

y se va aclarando el día,

ya se pintan las ojeras

que niegan tus alegrías

y te escapas de miradas

que censuran y preguntan

y dan nombre a tu aventura

como mujer de la noche,

corre, sube hasta tu cama

para llorarla vacía.


Manolo Madrid

De mi poemario "Poemas y susurros"

 A mi hermanita Merche


Quizá te olvidaron,

no sé si todos

o parte de algunos,

ni sé si almas o corazones,

tampoco si fueron miradas de unos ojos ciegos

o pestañas rubias

agitándose en la imagen,

de ti, hermanita…, pequeño ángel,

serafín, que de colores te desnudabas,

de realidades,

mientras tu cuerpecito

aleteaba en manos tibias,

pajarito sin fuerzas,

que dejaba su cuerpo y enfriaba mis dedos,

ligero peso inerte

del que llevó mayor parte,

despiadada la muerte.

Quizá te olvidaron tristes

y no sé qué pensaron

un instante tenue,

ni por qué te llamaron Merche,

pero sé que en mis huellas

quedaron las tuyas, recientes,

quedaron tus pequeñas manitas calientes

y en mis ojos, ahora más viejos,

dejaste réplica de tu estancia

que después se desvanece

y quedó una copia de tu muerte

y el brillo que me diste

cuando volaste para perderte,

una sonrisa breve…,

un palpitar más lento,

revoloteo triste cerrando historia,

enfriando aliento,

escribiendo en mi alma tu recuerdo

un deseo por verte…, de nuevo.



Manolo Madrid

Del poemario "Humo entre las tejas"

 


El silencio

 El silencio

Pensaba en el silencio,

aquella soledad que no perturba el alba,

ni una isla en el Cosmos,

ni una estrella perdida,

ni un palpitar en el alma,

¿te dejaría escucharlo tu amada

cuando regrese tan niña,

cuando te bese tan calma?

¿Alguien te deja callado?,

y miras estrellas de noche

y miras rosáceos al alba

y llega el silencio volando,

mariposas son sus alas,

un susurro de la tarde

cuando paseas con nadie,

caminos que se te abren

entre florestas cerradas.

¿Gritan silencio las hierbas

cuando las pisas mojadas?

¿Grita silencio la alfombra

que se aletarga tan muda

a la vera de tu cama?

¿O sentirás en tu almohada

como corre tu sangre

en tus oídos tumbados

hasta caer la mañana?

¿Es el silencio la muerte?

¿Es el silencio la nada?

Pensaba en el silencio

al despertar muy despacio

al rosicler de alborada.

Manolo Madrid

 Del poemario "Humo entre las tejas"

lunes, 9 de septiembre de 2024

 Hoy abrí el calendario


Hoy abrí el calendario y observé

con tristeza que ya terminase el año,

que se fueron cayendo lentamente

hojas numeradas y comentadas,

sin que de volver me diesen ganas

a renacer la vida que me asiste,

sin que me hicieran daño tantas horas

y tantos días, tantos meses que caían,

como cayeron hojas de la acacia

donde apoyaba mis manos, un ocaso

absurdo en que perdí tus labios,

labios de mis desvelos,

labios de mis besos,

besos de mis amores y mis recelos

cuando una noche larga

tus caricias se me perdieron,

labios de nostalgia

escribió mi lapicero,

hoja de un helado enero, un mes cualquiera

donde perdí tu boca y sin decir

quedó un ¡te espero!,

verbo que cambió el futuro del tiempo

por pretérito imperfecto

y cerré mi calendario sin apuntar de nuevo,

cual si fuese una caja de muerto,

cual si fuese la agenda de los días de un desierto.

Y quise aún pasar mis dedos y ellos

despacio recorrieron suspicaces las hojas, indagando,

buscando aquel minuto en el cuaderno,

la fecha por si hubiese equivocado

y hubiera sido incierto aquel suceso.

Luego dormí mi cara y aguanté

mis ojos de pestañas impedidas

por borrar los recuerdos anotados

aquella atardecida, algún mes de enero

que discurrió volando, con sus tardes

y amanecidas intranquilas, de viajero.



Manolo Madrid  Podéis escucharla en Face Book en la semana del 15 de agosto de 2024