domingo, 9 de octubre de 2011

Ensartaba los ojos







Son avecillas que discurren entre caminos de cielo y florestas de nubes que se dibujan con pinceles de aire y lágrimas de lluvia,que en algún instante besarán los campos de tus años, los frutos que nacieron para dejarte ser memoria de los que te quisieron con el corazón.




Ensartaba los ojos


Ensartaba los ojos
en el cielo
y rompía el espacio
que de allí me separaba,
rutilando las estrellas,
pupilas
que me llamaban.
Entretanto,
se derretía el tiempo
en el fondo de la nada,
impalpable,
infinito y eterno
como arena en el desierto,
partículas de nada
que escurren por los dedos.
También,
vibrando entre las sombras,
sonidos,
campanas que inventan
las notas,
ligaduras del alma
y sombras de los pasos,
huellas que me acompañan.
Ahora escucho timbales
encubriendo el piano
de trinos y arpegios lleno,
gritos que me cortejan
y tonos que me regalan.
Sueños como alondras
y voces en la noche,
edenes que quiero ver
para cuando no sea,
o acabe de ser.



Manolo Madrid
Del poemario “Palabras, sólo palabras”


Etiquetas: , , , ,

jueves, 19 de agosto de 2010

Pensamientos y más

Tan sólo una expresión, una palabra, y el sentimiento lleno de infinitas connotaciones de tristeza, de tantos olores y acentos, se expande dentro de mí y las imágenes de otros lugares me rodean con la mano extendida, pidiéndome algo, que no únicamente dinero, sino comprensión, una mirada que les diga: eres emigrante y dejaste atrás la patría aunque viaje contigo el recuerdo, pero eso no ayuda, es un peso más en tu mochila, un fardo que tienes que arrastrar a lo largo de un camino del que no ves más que las piedras y las curvas, vueltas y revueltas que a veces te hacen pensar y recriminarte el porqué de tu partida. Total, para estar luego abandonado en algún oscuro y sucio corredor de un metro o un suburbano, dejando escuchar tu tristeza en tonos de acordeón o de guitarra desportillada. Para regresar a una casa que no es la tuya, donde para dormir necesitas echarte un trago de la botella del olvido.

Pensamientos y más

Emigrante de oro,

que perdiste la patria

por una hacienda;

volaba el pájaro guaraní,

lloraba en el Iguazú,

entre índigos aleteos

y brillos de esmeralda,

catarata dorada

y arco iris que la enmarca

para llegar a tiempo

al encuentro de su amada;

y quizá me digan viejo,

pero bueno,

si no lo siento, la vida sigue,

no sé hasta cuando,

hasta dejarme yerto.

Y quise comer calafate

por volver a verte de nuevo,

allá, en la esquina tan larga,

por debajo de una Pampa,

azulados frutos

de la Tierra del Fuego;

¡bebe una copa de vino!,

susurraba el viento,

para que te ayude luego

a dormir vencido,

pero vos, decidme una mentira

que me ayude a pasar la noche

para nacer al nuevo día:

sonaban arpegios de guitarra

y suspiros de bandoneón

entre olvidados ecos,

apresurados pasos

hoscas miradas en un corredor,

con cielos de arpa artesonados

y ahora, ha pasado el metro

con su aliento sofocado.

De mi poemario 'Está rompiendo el alba'

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,