lunes, 1 de noviembre de 2010

No quiero que me llevéis


Ya han pasado unos cuantos días desde mi última entrada, otros eventos importantes me han sustraído. Mi nuevo libro, "Epístolas desde el tedio", que ha habido que maquetar para producir una reducida tirada de diez ejemplares para mostrar y regalar a amigos; el comienzo de otro nuevo cuyo título me reservo por el momento. Pero ha llegado esta fecha, tan intensa para tantos y para mí tan significativa, por eso dí el nombre de "Fantasías de Halloween" a uno de mis libros. También este día subyuga mis sentimientos y, en ocasiones, han terminado en poemas, uno de los cuales traigo hasta aquí, para vosotros mis pocos seguidores, uno que habla de olvido, Para quien lo entienda.
No quiero que me llevéis

No quiero que me llevéis

flores a la sepultura,

que mis pupilas cerradas,

ya no verán desde dentro

si la mano que las lleva

es la mano temblorosa

de alguna persona amiga.

Tampoco desde la tierra

podré ver los colores

que sus pétalos adornan,

esparciendo por el aire,

perdurando tantas horas,

los aromas que conmueven,

olores que te emocionan.

Y cuando lleguéis de visita,

para llorar por mi ausencia,

hacedlo muy despacito,

que otros que me acompañan

descansan en el silencio

y no deseo les molesten

murmullos del cementerio.

Allí, no recéis rosarios,

que de letanías y oraciones

escuchamos cada día

a todos los que recorren

los pasillos recoletos,

para aliviar sus pecados,

y acallar sus omisiones.

Y no os quedéis mucho rato,

que tampoco es necesario,

que las visitas muy largas

se me hacen muy cansadas

desde que pude apartarme

de la vida que me daban

los que ahora hacen teatro.

Luego, cuando marchéis,

después de haberme llorado,

no dejéis la puerta abierta

y cerradla con cuidado,

que con la luna llena

alguno de los durmientes

por el camino ya ha escapado.

Manolo Madrid

De mi poemario "Preguntando el camino"

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