domingo, 2 de mayo de 2010

Déjame mi locura


Pasillos sin final ni motivo que te conduzcan por su interior, recovecos y puertas cerradas o repentinos abismos radiando intensa luz o negra oscuridad, ¿Es así la locura? ¿Somos cuerdos los que certificamos a los locos? ¿Cómo son los otros mundos íntimos de cada cual?


Déjame mi locura


Dejadme vivir la locura,

ahora que me llamasteis loco

sin que supierais nunca

que el camino que seguía

juntaba sus roderas

con el sendero cuerdo

cuando llegaba a la cima.

Pero, ¿cómo sería el mundo?,

si fuese blanco el cielo,

si el suelo fuera de nieve

y los difusos paisajes

en cristal de roca tallados

por algún dios escondido;

dejadme vagar en mi cosmos

donde los locos son cuerdos,

donde los cuerdos son idos

y los campos se desvanecen

entre luces evanescentes

y sonidos de voces roncas

escondidas entre suspiros,

donde ninguna vez amanece

porque el sol nunca ha venido.

Así se me pasan las noches,

entre sombras que me acogen

y pensamientos perdidos.

Dejad que mire otros mundos

dejadme hablar con espíritus,

dejad que mis ojos vean

los rincones más oscuros,

donde anidan las ideas

que traspasaron los muros

como si fuesen taladros

que jamás hiciesen ruido.

Pasillos que se retuercen

para ir a ningún sitio,

puertas que no se abren

y escaleras sin barandillas

que protejan el precipicio,

donde asoman mis manos

para sorprender ausencias

y tomar puñados de aire

que guardaré en los bolsillos,

para respirar más tarde

cuando vuele en el vacío.



Manolo Madrid (de mi poemario "Está rompiendo el alba).

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