sábado, 29 de noviembre de 2025

 

Sonaron las voces roncas

De  “Rumores del Duero”

 

 

Resonaron las voces roncas de los bronces en la tarde,

notas oblongas ocuparon los paseos en el parque,

colgando de cielos, farolas y los nidos de las aves,

cual si fueran los brazos largos y pesados de los sauces.

¿Porqué gritaban las campanas?, indagó gota por gota

la fuente del estanque, permitiendo por su caño añado

desbandadas de quisicosas que escucharon los pardales,

que volaron subyugados para consultar las verdades.

¡Corred, avecillas, corred, en las avenidas del aire!,

y apresuradas volved antes de que el anuncio se apague,

antes de que lleguen las sombras y dejen roncos los chorros

que me mantienen despierta, que de mis surtidores nacen.

¡Volad, pequeñas, volad!, ora que aún existe la tarde,

para contarme de cierto por que voltean los herrajes,

antes de que las luces que despiertan amores fugaces

palidezcan la Luna que al firmamento suscribe antes.

Después, pasearon despacio, varias nubes presumidas

que regresaron desde oriente para bañarse en el Sol

y teñir sus ropas de tonos dorados, tenues, rosados,

que atasen ojos de peregrinos, poetas y otros locos.

También vinieron más tarde bandadas de agitados trinos,

para revelar a la fuente desde ramas colindantes

gacetillas que habían traído aprendidas en su vuelo

mensajeros de pardas plumas con el lance entre sus picos.

¡Ya sabemos lo sucedido!, manantial de quien bebemos,

que las campanadas sonaron porque ha llegado uno nuevo,

un descendiente del pueblo y es benjamín de un carpintero,

nos lo explicó una cigüeña que tiene su nido en el cielo.

 

 Manolo Madrid

 

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