domingo, 30 de noviembre de 2025

 

Ay, de septiembre

De Rumores del Duero

 

Ay, de septiembre las tardes,

que se apagan lentamente

mientras se cubren los parques

con las ropas arrugadas

que se despojan los árboles,

para que jueguen con ellas

los niños y los pardales.

Y cuan lentas las campanas

en las iglesias cercanas,

que giran tan presumidas

y voltean sus herrajes

rompiendo el cristal del aire,

por gritar a golondrinas

camino de sus lugares.

O las tardes de los tilos,

que campean en la plaza

mirando correr las nubes

que tan volubles pasean,

dibujando las figuras

que mis poemas escriben

y mis recuerdos consuelan.

Los jardines del castillo,

con sus paseos callados,

con sus árboles de otoño

que con ocres y amarillo

sus ramas han revestido

y han alfombrado los suelos

suavizándome el camino.

Ay, septiembres de Zamora,

cuando acarician las flores

para extraerle su aroma

y llevarlo sutilmente

entre placitas y calles,

donde pasean sin prisa

la gente que las anima.

Ay, veranillos callados

que dejáis paso en silencio

a las tardes que se agotan

a las noches que se alargan,

a los cielos otoñados

y a las crecidas del río

que se llevan vuestras hojas.

 

Manolo Madrid

 

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