domingo, 2 de mayo de 2010

Callaba el silencio


Y el silencio, más fuerte que nada, intenso por su presencia, rodea el todo cerrando la curvatura del universo, como un muro que a veces nos asedia y nos aprieta con su inapariencia.


CALLABA EL SILENCIO

Abrí los ojos y enmudeció el silencio

y volaron los cuervos

que anidaban negros

en las grises ramas de mi pensamiento,

volaron, también, mis recuerdos,

abriendo el aire

que en la amanecida larga

se volvía tan ligero,

agitando sutiles las alas

entre sonrisas blancas

y otras tristezas frías

naciendo de mi tintero.

Desperté otro instante

y adormecí el silencio,

el rocío furtivo mojando con largos brillos

el orto disimulado que me llevaba lejos,

¡espera!,

alargué las manos

y abrí los dedos,

no atraigas luz

hasta mis ojos ciegos,

que de papel se envuelven

sílabas rotas

y poemas de sombra

curtidos de secretos.

Levanté las vergas

y gritó el silencio,

gimieron jarcias y restallaron vientos

bailando en la noche

la danza del aire

con los pies hundidos a barlovento,

con los sueños prendidos

entre las bordas

la quilla hendiendo

la vida tan corta,

bruñendo la luna

corales entre las rocas.

Manolo Madrid
De mi poemario 'Está rompiendo el alba'

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