CAZADOR
De mi poemario "Estampas de Castilla"
14 oct. 2024
Me grita la soledad,
negros estorninos rompen
el cielo de mis ojos,
tordos desde el confín
de aquel campo,
-una hectárea, apenas un sinfín-.
Salta al zarco un vuelo de codorniz,
¡deja cazador,
deja sin abrir
de tu escopeta la funda!,
tampoco para orejas
de gazapo infestado,
¡deja tu herramienta
hincada en la cuneta,
con su negra boca
hundida en seco barro!,
buscando enraizar
y de su culata retoñe una encina
y deja que molinetes
rompan el filo del aire
para hacer ameno el paisaje,
para alimentar las venas
que aún sujetan la vida
en pueblos del abandono:
Nada en Castilla, dice Ortega,
a mi memoria llega.
Y me hieren cuchillos de palabra,
son versos míos,
-en el silente alcor
me sabe el viento frío-
y mi perra restriega el lomo
en pierna de pana,
en
mi mano frota el hocico
- húmedo y mojado,
atento el jadeo -,
atrás,
mis ojos, se pierden
en revueltas del sendero,
al fondo destaca un brillo
entre encinares
pintados en la alpaca del río,
en el medio..., roturadas eras.
Corriendo paralelas
cornejas que se acercan...,
la liebre las burla
en ojos de mi perra.
Deja cazador,
- déjala sin abrir -
dicen mis versos
mientras clavo en tierra
mi escopeta
- deja cazador -
¡déjalos vivir...!
Pocos vecinos quedan en el baldío,
mis ojos se enturbian de zarco
y de la alpaca del río.
Molinetes rompen el aire,
el aire me sabe amargo
y mi perra se tumba al lado,
jadea suave...,
y mira la escopeta de soslayo.
Manolo Madrid
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